El deseo pasivo consiste en anhelar algo, y simplemente limitarse a esperar. No hay energía para hacer intervenir la voluntad y por lo tanto, no hay acción. El deseo activo ordena toda acción consciente e inconsciente del hombre y de otros seres inferiores a él. El deseo es la energía de la voluntad que produce la acción. Un hombre puede poseer otras cualidades superiores, puede tener otras dotes de carácter e inteligencia, si el fuego del deseo languidece en él, fracasará en la obtención del fin propuesto. Es preciso desear una cosa hasta el grado máximo antes de desplegar las energías para obtenerla. Los grandes caracteres de la historia, tanto antigua como moderna, los hombres y las mujeres que han hecho algo, han demostrado un insaciable e insistente deseo de la conclusión u obtención, y el fuego del deseo ardía vivamente en sus almas, y las explosiones en acción eran constantes y poderosas. Hablamos con frecuencia de fuerza de voluntad de las personas, pero imaginemos por un momento cuan pronto podrían concluir esas voluntades de hierro, no siendo movidas por el insistente deseo, que está siempre detrás de la fase de acción de la voluntad. Considere cada cual sus propias acciones pasadas y presentes, y encontrará que toda la obra importante que ha llevado a cabo ha sido solo en aquellos casos en que su deseo era firmemente estimulado y retenido, por usted mismo. Lo deseaba tenazmente
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20 de julio de 2011
2 de enero de 2011
Un año nuevo.
Dicen que cuando se acerca fin de año los ángeles curiosos se sientan al borde de las nubes a escuchar los pedidos que llegan desde la tierra.
- ¿Qué hay de nuevo? -pregunta un ángel pelirrojo, recién llegado.
Lo de siempre: amor, paz, salud, felicidad...- contesta el ángel más viejo.
Y bueno, todas esas son cosas muy importantes.
Lo que pasa es que hace siglos que estoy escuchando los mismos pedidos y aunque el tiempo pasa los hombres no parecen comprender que esas cosas nunca van a llegar desde el cielo, como un regalo.
¿Y qué podríamos hacer para ayudarlos? - Dice el más joven y entusiasta de los ángeles.
¿Te animarías a bajar con un mensaje y susurrarlo al oído de los que quieran escucharlo? - pregunta el anciano.
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