Había una vez un chico que nació enfermo. Una enfermedad que no tenía cura. Con 20 años y podría morir en cualquier momento. Siempre vivió en su casa, bajo el cuidado de su madre, pero un día se cansó y decidió salir solo por una vez. Le pidió permiso a su madre y ella acepto.
Caminando por la calle vio muchas tiendas y al pasar por una tienda de música vio a una chica atendiendo de más o menos su edad.
Fue amor a primera vista. Abrió la puerta y entró sin mirar nada que no fuera ella. Acercándose poco a poco, llegó al mostrador donde se encontraba. Ella lo miró y le dijo sonriente:
