Alonso sentía que su corazón se aceleraba ante las ofensas. ¿Por qué le llamaban cobarde?...
Ansiaba romperles la nariz a todos ellos. En aquella tabernasevillana de mediados del siglo XIX, el vino caldeaba los ánimos de los jóvenes que discutían sobre cualquier tema hasta pasada la media noche. Pero el llamarle “cobarde”, era algo que lo sacaba de quicio. Decidió encararse con ellos. --¡Demostradme que soy cobarde, o pedidme disculpas!
--Bueno,contestó uno de ellos,demuestra tú que eres valiente. Toma mi puñal con empuñadura de plata, ve al cementerio y clávalo en la tierra de la tumba de tu abuelo. Mañana todos comprobaremos tu hazaña.

