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8 de febrero de 2012

Envejecer es obligatorio, madurar opcional.

El primer día en la universidad nuestro profesor se presentó y nos pidió que procuráramos llegar a conocer a alguien a quien no conociéramos todavía. Me puse de pie y miré a mí alrededor, cuando una mano me tocó suavemente el hombro. Me di la vuelta y me encontré con una viejita arrugada cuya sonrisa le alumbraba todo su ser. ‘Hola, buen mozo. Me llamo Rose. Tengo ochenta y siete años. ¿Te puedo dar un abrazo?

Me reí y le contesté con entusiasmo: ‘¡Claro que puede!’ Ella me dio un abrazo muy fuerte.
‘Por qué está usted en la universidad a una edad tan temprana, tan inocente?’, le pregunté. Riéndose contestó: ‘Estoy aquí para encontrar un marido rico, casarme, tener unos dos hijos, y luego jubilarme y viajar.’
‘Se lo digo en serio’, le dije. Quería saber qué le había motivado a ella a afrontar ese desafío a su edad.

6 de febrero de 2012

El hombre y la hormiga.

Se fue a pique un día un navío con todo y sus pasajeros, y un hombre, testigo del naufragio, decía que no eran correctas las decisiones de los dioses, puesto que, por castigar a un solo impío, habían condenado también a muchos otros inocentes.
Mientras seguía su discurso, sentado en un sitio plagado de hormigas, una de ellas lo mordió, y entonces, para vengarse, las aplastó a todas.
Se le apareció al momento Hermes, y golpeándole con su caduceo, le dijo:
-Aceptarás ahora que nosotros juzgamos a los hombres del mismo modo que tu juzgas a las hormigas.

4 de octubre de 2011

La tristeza y la furia.


En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta...
En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas...
Había una vez...
Un estanque maravilloso.
Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente....
Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.
Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas las dos.
Entraron en el estanque.
La furia apurada (como siempre está la furia), urgida, sin saber por qué se bañó rápidamente y más rápidamente aún, salió del agua...
Pero la furia es ciega, o por lo menos, no distingue claramente la realidad, así que desnuda y apurada , se puso al salir, la primera ropa que encontró...
Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza...
Y así vestida de tristeza, la furia se fue.
Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre, a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque.
En la orilla se encontró con su ropa ya no estaba.
Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.
Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos, es solo un difraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad... Está escondida la tristeza.


Jorge Bucay

Cuentos para pensar.

17 de agosto de 2011

Cazador de mariposas.


El venerable maestro Chow-Tse, con palabras suaves como pétalos y refrescantes como la brisa, aleccionaba a sus adeptos, que formaban un nutrido círculo de expectantes rostros alrededor de su enjuta figura hospitalaria: Amantes de la Rectitud , si queréis que la felicidad acuda a vuestro encuentro debéis afanaros tras ella, no os pase lo que le sucedió al cazador de mariposas. ¿Qué le sucedió a Mo-Chi?, preguntó uno de los devotos allí congregados. Mo-Chi amaba las mariposas. Eran su pasión. Decidió entonces correr tras ellas y capturarlas. Frenéticamente las acechó, las persiguió, las apresó con sus redes. Mas apenas retornaba a la choza con el codiciado botín, morían sus aladas prisioneras y, lo que es peor, como por arte de magia se desvanecían los encendidos colores que excitaban la imaginación del que las acosaba. Así, inertes y pálidas, dejaban pronto de interesar al contrariado dueño, que salía al campo una vez más con la intención de renovar la arruinada cosecha. !Tiempo perdido! Mo-Chi lograba apoderarse de otro tembloroso racimo de centellantes mariposas solo para comprobar con enojo, al vaciar sobre la mesa de su domicilio la cesta en que las iba echando, que las hermosas cautivas yacían tristemente, rígidas y quebradizas, como las ramas secas de una encina por la furia de la tormenta derribada. Y Mo-Chi, por tercera, cuarta, quinta, sexta ocasión, colgadas al hombro la red y la mochila, partía monte adentro para otra batida que al final, se revelaba tan infructuosa como las anteriores. El cazador nunca logró su objetivo. Pues lo que deseas con fervor tan pronto lo consigues pierde su encanto. Poseer es matar. Si te gustan las mariposas y quieres que revoloteen a tu lado, no las prives de su libertad, cultiva un jardín fragante en el solar de tu corazón y ellas vendrán a ti. Apenas había terminado el maestro de pronunciar el citado discurso, cuando una enorme mariposa que parecía llevar dibujado el arcoiris en sus alas llegó de alguna parte y mansamente, se posó sobre la calva resplandeciente del iluminado.
De "El hombre que descubrió la verdad (Cuentos taoistas) de León David.

22 de junio de 2011

Crisis.

Había una vez un ciudadano que vivía al lado de una carretera donde vendía unas ricas albóndigas con pan. Estaba muy ocupado y por lo tanto no oía la radio, no leía los periódicos ni veía la televisión.

Alquiló un trozo de terreno, colocó una gran valla y anunció su mercancía gritando a todo pulmón: "Compren deliciosas albóndigas calientes". Y la gente se las compraba.

Aumentó la adquisición de pan y carne. Compró un terreno más grande para poder ocuparse mejor de su negocio. Y trabajó tanto que dispuso que su hijo dejara la Universidad donde estudiaba Ciencias Comerciales a fin de que le ayudara.

Sin embargo, ocurrió algo importante; su hijo le dijo: "Padre, ¿pero no escuchas la radio, ni lees los periódicos?. Estamos sufriendo una grave crisis. La situación es realmente mala; peor no podría estar". El padre pensó: "mi hijo estudia en la Universidad, lee la prensa, ve la televisión y escucha la radio. Sabe entonces lo que dice".
Compró pues menos pan y menos carne. Sacó la valla anunciadora, dejó el alquiler del  terreno con el fin de eliminar los gastos y ya no anunció sus ricas albóndigas con pan. Y las ventas fueron disminuyendo cada día más. 
"Tenías razón hijo mío", le dijo al muchacho. " Verdaderamente estamos sufriendo una gran crisis".

13 de junio de 2011

Los tres árboles.

Había una vez tres arboles en una colina de un bosque. Hablaban acerca de sus sueños y esperanzas y el primero dijo:
"Algún día seré cofre de tesoros. Estaré lleno de oro, plata y piedras preciosas. Estaré decorado con labrados artísticos y tallados finos, todos verán mi belleza".
El segundo árbol dijo:
"Algún día seré una poderosa embarcación. Llevare a los mas grandes reyes y reinas a través de los océanos, e iré a todos los rincones del mundo. Todos se sentirán seguros por mi fortaleza, fuerza y mi poderoso casco".
Finalmente el tercer árbol dijo:
"Yo quiero crecer para ser el mas recto y grande de todos los arboles en el bosque. La gente me vera en la cima de la colina, mirara mis poderosas ramas y pensaran en el Dios de los cielos, y cuan cerca estoy de alcanzarlo. Seré el mas grande árbol de todos los tiempos y la gente siempre me recordará".
Después de unos anos de orar para que sus sueños se convirtieran en realidad, un grupo de leñadores vino donde estaban los arboles.



1 de junio de 2011

Opiniones.

Un hombre estaba poniendo flores en la tumba de un pariente, cuando ve a un Japonés poniendo un plato de arroz en la tumba vecina. El hombre se dirige al japonés, y le pregunta:


- 'Disculpe señor, pero ¿cree usted que de verdad el difunto comerá el arroz? 
- 'Si', respondió el japones... 'Cuando el suyo venga a oler sus flores.'
Respetar las opiniones del otro, es una de las mayores virtudes que un ser humano puede tener. Las personas son diferentes, actúan diferente y piensan diferente.


22 de mayo de 2011

Sabanas.






Una pareja de recién casados, se mudó para un barrio muy tranquilo.


En la primera mañana en la casa, mientras tomaba café, la mujer reparó a través de la ventana que una vecina colgaba sábanas en el tendal. -¡Qué sábanas sucias está colgando para secar!


-Está precisando de un jabón nuevo... ¡Si yo tuviera confianza con ella le preguntaría si quiere que yo le enseñe a lavar las ropas!-
El marido miró y quedó callado.






Algunos días después, nuevamente, durante el desayuno, la vecina colgaba sábanas y la mujer comentó con el marido: -¡Nuestra vecina continúa colgando las sábanas sucias! ¡Si tuviera confianza con ella le preguntaría si quiere que yo le enseñe a lavar las ropas!-
Y así, cada dos o tres días, la mujer repetía su discurso, mientras la vecina tendía sus ropas.
Había pasado un mes, la mujer se sorprendió al ver las sábanas siendo tendidas, y entusiasmada fue a decir al marido.
-¡Mira, ella aprendió a lavar las ropas! ¿Será que la otra vecina le enseñó?... Porque yo no hice nada. -El marido calmosamente respondió:
-¡No, hoy yo me levanté más temprano y lavé los vidrios de nuestra ventana!-


Y así es. Todo depende de la ventana, a través de la cual observamos los hechos. Antes de criticar, verifiquemos si hicimos alguna cosa para contribuir. Aprendamos a ver nuestros propios defectos y limitaciones.