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18 de marzo de 2011

La rosa y el sapo.

Había una vez una rosa roja muy bella, se sentía de maravilla al saber que era la rosa más bella del jardín. Sin embargo, se daba cuenta de que la gente la veía de lejos. .... Se dio cuenta de que al lado de ella siempre había un sapo grande y oscuro, y que era por eso que nadie se acercaba a verla de cerca. Indignada ante lo descubierto le ordenó al sapo que se fuera de inmediato; el sapo muy obediente dijo: Está bien, si así lo quieres. Poco tiempo después el sapo pasó por donde estaba la rosa: y se sorprendió al ver la rosa totalmente marchita, sin hojas y sin pétalos. -Le dijo entonces: Vaya que te ves mal. ¿Qué te pasó?La rosa contestó: Es que desde que te fuiste las hormigas me han comido día a día, y nunca pude volver a ser igual. El sapo solo contestó:Pues claro, cuando yo estaba aquí me comía a esas hormigas y por eso siempre eras la más bella del jardín.

21 de enero de 2011

El jardín.

Paseaba un rey un día disfrutando de su precioso jardín, descubrió preocupado que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo, entonces decidió investigar los motivos:


-preguntó al roble y éste le contestó que se moría porque él no podía ser tan alto como los pinos, sin embargo encontró también alicaído al pino y al preguntarle le dijo que no podía dar uvas como la vid, curiosamente la vid se secaba porque no podía florecer como las rosas, en cambio las rosas lloraban por no ser fuertes y sólidas como el roble, después encontró un pequeño clavel floreciendo, precioso como nunca, el rey le preguntó:

 -¿cómo es posible que crezcas tan saludable en medio de este jardín tan mustio y deprimido?

-el clavel le contestó: -quizás sea porque siempre he pensado que ya que me plantaste, querías un bello clavel, yo siempre me he dicho "soy un clavel, no soy una rosa ni un tulipán, soy un clavel e intentaré ser el mejor clavel que pueda y aquí estoy, el más hermoso, bello y feliz clavel del jardín.

Es curioso cuántas veces los seres humanos no somos felices por no saber amar lo que somos sino desear lo que son los demás.

27 de diciembre de 2010

El árbol que no sabía quien era.

Había una vez, algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales.
Todo era alegría en el jardín; y todos ellos estaban muy satisfechos y felices. Excepto por un solo árbol, profundamente triste.
El pobre tenía un problema: no daba frutos. "No sé quién soy," se lamentaba.
- Lo que te falta es concentración,- le decía el manzano,- si realmente lo intentas, podrás tener deliciosas manzanas. ¿Ves que fácil es?
- No lo escuches,- exigía el rosal.- Es más sencillo tener rosas y ¿Ves que bellas son?
Y desesperado, el árbol intentaba todo lo que le sugerían. Pero como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado.