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10 de marzo de 2011

El espejo.

Renato casi no vio a la señora, que estaba en el coche parado, al costado de la carretera. Llovía fuerte y  era de noche. Pero se dió cuenta que ella necesitaba de ayuda...

Así, detuvo su coche y se acercó. El coche de la señora olía a tinta, de tan nuevo. La señora pensó que pudiera ser un asaltante. Él no inspiraba confianza, parecía pobre y hambriento...
...Renato percibió que ella tenía mucho miedo y le dijo: “Estoy aqui para ayudarla señora, no se preocupe. ¿Por qué no espera en el coche que está más calentito? A propósito, mi nombre es Renato”...
...Bueno, lo que pasaba es que ella tenía una llanta pinchada y para colmo era una señora de edad avanzada, algo bastante incómodo. Renato se agachó, colocó el gato mecánico y levantó el coche. Luego ya estaba cambiando la llanta. Pero quedó un poco sucio y con una herida en una de las manos...

13 de febrero de 2011

Las cuatro esposas.

Había una vez un rey que tenía cuatro esposas. Él amaba a su cuarta esposa más que a las demás y la adornaba con ricas vestiduras y la complacía con las delicadezas más finas. Sólo le daba lo mejor.


También amaba mucho a su tercera esposa y siempre la exhibía en los reinos vecinos. Sin embargo, temía que algún día ella se fuera con otro.



También amaba a su segunda esposa. Ella era su confidente y siempre se mostraba bondadosa, considerada y paciente con él. Cada vez que el rey tenía un problema, confiaba en ella para ayudarle a salir de los tiempos difíciles.



La primera esposa del rey era una compañera muy leal y había hecho grandes contribuciones para mantener tanto la riqueza como el reino del monarca. Sin embargo, el no amaba a su primera esposa y aunque ella le amaba profundamente, apenas si el se fijaba en ella.

21 de enero de 2011

El jardín.

Paseaba un rey un día disfrutando de su precioso jardín, descubrió preocupado que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo, entonces decidió investigar los motivos:


-preguntó al roble y éste le contestó que se moría porque él no podía ser tan alto como los pinos, sin embargo encontró también alicaído al pino y al preguntarle le dijo que no podía dar uvas como la vid, curiosamente la vid se secaba porque no podía florecer como las rosas, en cambio las rosas lloraban por no ser fuertes y sólidas como el roble, después encontró un pequeño clavel floreciendo, precioso como nunca, el rey le preguntó:

 -¿cómo es posible que crezcas tan saludable en medio de este jardín tan mustio y deprimido?

-el clavel le contestó: -quizás sea porque siempre he pensado que ya que me plantaste, querías un bello clavel, yo siempre me he dicho "soy un clavel, no soy una rosa ni un tulipán, soy un clavel e intentaré ser el mejor clavel que pueda y aquí estoy, el más hermoso, bello y feliz clavel del jardín.

Es curioso cuántas veces los seres humanos no somos felices por no saber amar lo que somos sino desear lo que son los demás.

20 de enero de 2011

Cuando la raíz es el amor.

Cerca de un arroyo de aguas frescas, había un pequeño bosque. Los arboles eran muy variados. Todos gastaban las energías en ser mas altos y grandes, con muchas flores y perfumes, pero quedaban débiles y tenían poca fuerza para echar raíz.

En cambio un laurel dijo: " Yo, mejor, voy a invertir mi savia en tener una buena raíz: así creceré y podre dar mis hojas a todos los que me necesiten".

Los otros arboles estaban muy orgullosos de ser bellos; ¡en ningún lado había tantos colores y perfumes! Y no dejaban de admirarse y de hablar de los encantos de unos y otros, y así, todo el tiempo, mirándose y riéndose de los demás.

El laurel sufría a cada instante esas burlas. Se reían de él, señalando sus flores y perfumes, meneando el abundante follaje.

-¡Laurel!... (le decían) para que quieres tanta raíz? Mira a nosotros, todos nos alaban porque tenemos poca raíz y mucha belleza.

¡Deja de pensar en los demás! ¡Preocupate solo de ti!

Pero el laurel estaba convencido de lo contrario; deseaba amar a los demás y por eso tenia raíces fuertes.

Un buen día, vino una gran tormenta, y sacudió, soplo y resoplo sobre el bosque. Los arboles mas grandes, que tenían un ramaje inmenso, se vieron tan fuertemente golpeados, que por mas que gritaban no pudieron evitar que el viento los volteara.

En cambio el pequeño laurel, como tenia pocas ramas y mucha raíz, apenas si perdió unas cuantas hojas.

Entonces todos comprendieron que lo que nos mantiene firmes en los momentos difícil, no son las apariencias, sino lo que esta oculto en las raíces, dentro de tu corazón...

8 de enero de 2011

Los clavos.

Había un niño que tenía muy mal carácter. Un día su padre le dio una bolsa con clavos y le dijo que cada vez que perdiera la calma debería clavar un clavo en la cerca de atrás de la casa.
El primer día el niño clavó 37 clavos en la cerca...
Pero poco a poco fue calmándose porque descubrió que era mucho más fácil controlar su carácter que clavar los clavos en la cerca.

Finalmente llegó el día cuando el muchacho no perdió la calma para nada y se lo dijo a su padre y entonces el papá le sugirió que por cada día que controlara su carácter debería sacar un clavo de la cerca.
Los días pasaron y el joven pudo finalmente decirle a su padre que ya había sacado todos los clavos de la cerca..., entonces el papá llevó de la mano a su hijo a la cerca de atrás...

Mira hijo, has hecho bien... pero fíjate en todos los agujeros que quedaron en la cerca... Ya la cerca nunca será la misma de antes... Cuando dices o haces cosas con coraje, dejas una cicatriz como éste agujero en la cerca...
Es como meterle un cuchillo a alguien, aunque lo vuelvas a sacar, la herida ya quedó hecha... No importa cuántas veces pidas disculpas, la herida esta ahí... Una herida física es igual de grave que una herida verbal...
Los amigos y amores son verdaderas joyas a quienes hay que valorar... Ellos te sonríen y te animan a mejorar...

Te escuchan, comparten una palabra de aliento y siempre tienen su corazón abierto para recibirte...
Demuéstrales cuánto los quieres...

17 de diciembre de 2010

Leyenda de Amor Siux.

Cuenta una vieja leyenda de los Indios Siux norteamericanos que una vez llegaron hasta la tienda del viejo brujo de la tribu, tomados de la mano, Toro Bravo, un valiente joven guerrero y Nube Azul, la hija del jefe, una de las más hermosas mujeres de la tribu.

- Nos amamos – empezó el joven
- Y nos vamos a casar – dijo ella
- Nos queremos tanto que tenemos miedo, queremos un conjuro, algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos, que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar el día de la muerte.