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19 de noviembre de 2011

El árbol de los amigos.

Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por la simple
casualidad de haberse cruzado en nuestro camino.

Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar mas
otras apenas vemos entre un paso y otro. A todas las llamamos amigos y hay
muchas clases de ellos.

Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos.

El primero que nace del brote es nuestro amigo papa y nuestra amiga mama,
que nos muestra lo que es la vida.

Después vienen los amigos hermanos, con quienes dividimos nuestro espacio
para que puedan florecer como nosotros.

Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos
el bien.

22 de abril de 2011

El viejo y solitario árbol.


Había una vez un viejo y marchito árbol creciendo entre los bosques en las tierras altas. Era invierno, estaba nevando y hacía mucho frío.
Un día, un pájaro volaba desde lejos. El pájaro estaba cansado y hambriento así que se detuvo sobre el hombro del viejo árbol para descansar.
“¿Amigo, has venido desde muy lejos?” Le preguntó el viejo árbol al pájaro.
“Sí, sí he volado desde muy muy lejos, estoy pasando por aquí y deseo descansar”, respondió el pájaro.
“¿Es bello el lugar de donde vienes?” Preguntó el viejo árbol.
“Sí que lo es, es muy bello por allá. Hay flores, grama, manantiales y lagos. Están también mis amigos, pequeño pescado, pequeño conejo, pequeña ardilla, vivimos vidas muy felices; en realidad no es solitario para nada. Y es muy cálido allá, no tan frío como lo es aquí.”
“¡Oh, pues eres muy afortunado! No es cálido por aquí; el clima es muy frío. Nunca he dejado este lugar, ni tampoco tengo amigos, mi vida es muy solitaria,” El viejo árbol suspiró.
“¡Ah, que desafortunado! Cuán solitaria debe ser tu vida, y el poco calor que conoces es demasiado poquito,” Suspiró emocionalmente el pájaro.
Justo en ese instante, unas pocas personas pasaban por el bosque, tenían frío y estaban cansados.
“Si tan sólo tuviéramos un fuego, podríamos calentarnos y todo estaría bien.” Dijo una de las personas.
De repente descubrieron que había un viejo y marchito árbol junto al camino y entonces, caminaron emocionados hacia el árbol.
Cuando el pájaro vio las hachas en sus manos, rápidamente voló hacia otro árbol.
Unos cuantos de ellos alzaron sus hachas y talaron al viejo árbol. Luego lo cortaron en leña.
Poco después tenían un fuego rugiendo a pesar del hielo y la nieve. La gente se sentó alrededor del fuego disfrutando del calor. Como ya no estaban congelándose, sonreían contentos.
“¡Pobre árbol viejo! Exclamó el pájaro. “¡Antes estabas tan solitario, viviendo solo en este frío mundo!”
El viejo árbol sonrió entre las llamas, “Amigo, no me tengas lástima. No importa cuán solo estuve en el pasado, pero en este mundo, al menos hay algunas vidas que fueron calentadas por mi.”

20 de enero de 2011

Cuando la raíz es el amor.

Cerca de un arroyo de aguas frescas, había un pequeño bosque. Los arboles eran muy variados. Todos gastaban las energías en ser mas altos y grandes, con muchas flores y perfumes, pero quedaban débiles y tenían poca fuerza para echar raíz.

En cambio un laurel dijo: " Yo, mejor, voy a invertir mi savia en tener una buena raíz: así creceré y podre dar mis hojas a todos los que me necesiten".

Los otros arboles estaban muy orgullosos de ser bellos; ¡en ningún lado había tantos colores y perfumes! Y no dejaban de admirarse y de hablar de los encantos de unos y otros, y así, todo el tiempo, mirándose y riéndose de los demás.

El laurel sufría a cada instante esas burlas. Se reían de él, señalando sus flores y perfumes, meneando el abundante follaje.

-¡Laurel!... (le decían) para que quieres tanta raíz? Mira a nosotros, todos nos alaban porque tenemos poca raíz y mucha belleza.

¡Deja de pensar en los demás! ¡Preocupate solo de ti!

Pero el laurel estaba convencido de lo contrario; deseaba amar a los demás y por eso tenia raíces fuertes.

Un buen día, vino una gran tormenta, y sacudió, soplo y resoplo sobre el bosque. Los arboles mas grandes, que tenían un ramaje inmenso, se vieron tan fuertemente golpeados, que por mas que gritaban no pudieron evitar que el viento los volteara.

En cambio el pequeño laurel, como tenia pocas ramas y mucha raíz, apenas si perdió unas cuantas hojas.

Entonces todos comprendieron que lo que nos mantiene firmes en los momentos difícil, no son las apariencias, sino lo que esta oculto en las raíces, dentro de tu corazón...

27 de diciembre de 2010

El árbol que no sabía quien era.

Había una vez, algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales.
Todo era alegría en el jardín; y todos ellos estaban muy satisfechos y felices. Excepto por un solo árbol, profundamente triste.
El pobre tenía un problema: no daba frutos. "No sé quién soy," se lamentaba.
- Lo que te falta es concentración,- le decía el manzano,- si realmente lo intentas, podrás tener deliciosas manzanas. ¿Ves que fácil es?
- No lo escuches,- exigía el rosal.- Es más sencillo tener rosas y ¿Ves que bellas son?
Y desesperado, el árbol intentaba todo lo que le sugerían. Pero como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado.